¿Quién posiciona, rige las querellas y revela las motivaciones ocultas de las opiniones políticas en Miami? ¿Quién puede decir, para indicar ruta: allá está el norte, allí está el sur? ¿Quién polariza en Miami? ¿Paulito FG? Nada de eso. Hay mucha gente que no le importa esa música; incluso ninguna música. Y hay gente muy anticastrista pero buena para guarachar que sabe que, al final, El Sofocador de La Habana es un artista que trata de escapar con su trabajo y su talento. De hecho, he escuhado a una joven que dice que es dueña de La Covacha, donde se presentó P-FG en su recital más polémico, y la verdad que parece un crítica sincera de la dictadura cubana.
¿El equipo nacional de pelota, con sus declaraciones y dedicado estudio de las Reflexiones entregadas al regreso del II Clásico Mundial? Tampoco. Hay cosas que molestan con eso de la politización del deporte en la isla, pero por ahí anda un gen de patria que siempre les desea la victoria. ¿Fidel Castro? No. Definitivamente. Castro goza en Miami de una oculta simpatía de matriz afectiva, cierto que no ideológica. Ex delincuentes, condiscípulos, queridas y queridos, pioneras y matronas, curas y babalaos, preparadores de merienda, biógrafos y poetas "conversacionales", pseudo filósofos y ex profesores llevan dentro de sí un ansia de conciliación con ese Señor despreciable.
Ni Niurka Marcos, Pello en Afrocán, El Vaquerito, Armando Capiró, Ojedita, Cintio Vitier, Alberto Herrero, Belarmino Castilla, Manduca ... nadie, nadie, obliga a la opinión zanjada e irreconciliable. Pregunto de nuevo: ¿Quién polariza en Miami, clara, sincera, definitiva y necesariamente? Pues el Congresista Lincoln Díaz-Balart. ¿Por qué? Piénselo UD mismo por ahora que repartiré hipótesis en otras ocasiones.